01/09/2017 Entrevista

Msia: "El tango y el fado pueden ser muy shakespeareanos"

El sábado, en el CCK, cantará las canciones de su registro de estudio "Para Amália", suerte de homenaje a Amália Rodrigues, la gran fadista de todas las épocas; mientras que el domingo interpretará composiciones de su última placa discográfica.

Por Pedro Fernndez Moujn



La cantante portuguesa Mísia, encargada de volver a poner al fado en las coordenadas de las músicas internacionales y una de las principales voces de su país, está en la Argentina para ofrecer dos conciertos en el CCK, que se desarrollarán este sábado y domingo a las 20 con entrada libre y gratuita.

Intérprete de refinado vuelo y gran renovadora del género con la inclusión de nuevos poetas y nuevos compositores para una de las músicas de puertos más sensibles del planeta, Mísia celebrará dos conciertos distintos en la Sala Sinfónica del espacio de Sarmiento 151.

El sábado cantará las canciones de su registro de estudio "Para Amália", suerte de homenaje a Amália Rodrigues, la gran fadista de todas las épocas; mientras que el domingo interpretará composiciones de su última placa discográfica, "Do primeiro fado ao último tango", en el que recopila las mejores canciones de un inmenso recorrido que arrancó en 1990 y muestra las distintas posibilidades interpretativas y arreglísticas de su propuesta, en un recorrido ecléctico que la pasea del fado, al bolero, la chanson francesa, el chachachá y la música porteña.

En estos conciertos, que también serán transmitidos en vivo a través de streaming por la página de internet del CCK (www.cck.gob.ar), Mísia estará acompañada por Fabrízio Romano (piano), André Dias (guitarra portuguesa) y Bernardo Viana (viola de fado), el sábado, a los que se sumarán Vasco Sousa (bajo acústico) y Luis Cunha (violín) el domingo.

Caminando por las calles de Lisboa, ciudad en la que reside actualmente la cantante nacida en Oporto, Mísia dialogó telefónicamente con Télam días antes de llegar al país para hablar de estos conciertos, de su visión del fado y de la canción popular portuguesa y de la figura irreemplazable de Amália Rodrigues.

Télam: Su homenaje a Amália Rodrigues es de 2016 y tributa a la gran cancionista portuguesa que arrancó su carrera en la década del 40; ¿Es ese un trabajo de música en presente o es un gesto de nostalgia hacia la gran voz del fado?
Mísia: Es un trabajo presente, sin dudas, que habla de la situación en la que estaba mi cabeza cuando decidí hacer este regalo personal para Amália. Me hice muchas preguntas sobre este tema al arrancar y no es un dato menor que haya hecho esta aproximación al repertorio amaliano 25 años después de haber empezado mi propio camino dentro del fado, que hice con mis poetas, mis amigos y mis arreglos, con toda la especificidad que ese camino tuvo. Yo hice al revés de como hacen muchos que arrancan cantando las canciones de Amália y me aproximé a ella recién ahora y con mucha prudencia y admiración. Son dos discos compactos, uno con piano y que es un guiño a la manera de ensayar que tenía Amália, que ensayaba al piano y después lo pasaba a las guitarras, que era como tocaba en los conciertos, y fue un disco también donde me resultó muy delicado tener que escoger el repertorio para mostrar su manera de estar en el universo del fado. Hay cosas del fado erudito que ella hacía, del fado popular, también del folclore, es un trabajo con muchas cosas vivas, no es nada "saudosista", porque yo no tengo saudades (nostalgia) de Amália, que sigue viva y para quien el tiempo y Youtube trabajan todos los días.


T: Estas músicas como el fado o el tango han tenido sus momentos de mayor expresión, de máximo esplendor y síntesis que quizás ya no vuelvan.
M:
Para mí Amália es la más grande de ahora, de ayer y de mañana, después de ella se puede hacer diferente pero no nuevo. Ella, sus compositores, sus músicos, son personas que han tenido su territorio y sus tiempos y esos tiempos construían artistas de otras maneras, que establecían otras relaciones con el público, ellos estuvieron en el momento solar del fado.


T: De hecho, usted vuelve a poner al fado en escena luego de un momento de cierto silencio.
M:
La verdadera escena del fado fue con Amália y después de ella hubo un momento negro del fado entre 1974 y 1990, cuando yo decido cantar fado todos me decían que no lo hiciera, el fado era considerado una música de derecha, vinculado a la dictadura, era cutre, no tenía prestigio musical ni comercial como hoy, pero el tiempo hace los milagros justos y correctos, a excepción de la muerte, que es una gran injusticia, y yo creo que en la actualidad estamos viviendo un tiempo muy bueno para el fado, aunque tenemos que tener cuidado de que no sea el tiempo de una banalización.


T: A usted desde siempre se la vinculó con la renovación del fado.
M:
Cuando yo arranco con el fado en 1990 venía de haber vivido unos tiempos en España y había visto la movida y la posmovida y estaba atenta a la renovación, a tomar un género y hacerlo más contemporáneo y lo hago a través de los poetas que convoco porque la verdad es que yo utilizo muchísimo el fado tradicional pero para mí lo más subversivo es la palabra no poner una batería o un sintetizador, entonces yo propuse una visión, conseguí que me prestaran palabras grandes poetas y escritores y esa fue una de las claves de lo que hoy llaman renovación, pero yo nunca dije "voy a renovar el fado" sino que me molestaba que esta música estuviera tratada con desprecio.


T: Además del concierto homenaje a Amália va a realizar otro en que recorre su carrera.
M:
Sí, es la primera vez que voy a hacer dos conciertos con programas distintos uno detrás del otro y está muy bien que sea en Buenos Aires que es una ciudad que siempre me sorprende. El otro espectáculo corresponde a un disco en que recopilo 40 canciones de mis 12 registros de estudio y ahí hay fados tradicionales, otros que hicieron para mí y músicas de distintas partes. Yo hice mucha arquitectura interna que no se ve, sobre todo en tomar una música de fado tradicional y ponerle un poema de un autor contemporáneo, por ejemplo, en mi trabajo sobre el fado detrás del tapete hay mucha costura, y este segundo concierto es mirar un poco atrás el camino que hice estos 25 años y también el encuentro, la seducción, la reciprocidad, el cariño por músicas de otras culturas con las que me he cruzado y que he tomado con mucha porosidad, como el tango, el bolero, rancheras, la canción francesa, armando en mi interpretación como una gramática de las emociones y los sentimientos.


T: ¿Tiene el fado esa alma marina, atlántica, que Fernando Pessoa adjudicaba a Portugal?
M:
Es una canción de ida y vuelta, hay miles de teorías, supuestamente en los comienzos era una canción de los suburbios, cantada por marineros. Siempre hubo en el fado esta saudade y el fado lo hace a la manera atlántica, portuguesa, de cantar los sentimientos universales; al igual que el tango es una canción existencialista que habla de lo difícil que estar aquí, tango y fado pueden hablar de cosas muy simples, de un mantelito a cuadros de una taberna o pueden ser algo muy shakespeareano.
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