12/08/2017 Opiniones

Energa solar y acceso al agua

En dos tercios del territorio argentino existen dificultades para lograr el acceso al agua. Eso genera problemas sanitarios, pero también afecta el desarrollo socioeconómico de muchas regiones, principalmente en zonas rurales o desérticas. Al respecto opinó para Télam Guillermo Baudino, geólogo y doctor en Ciencias Geológicas. Área de Especialidad Hidrogeología del INTI.

Guillermo Baudino

Por Guillermo Baudino

En dos tercios del territorio argentino existen dificultades para lograr el acceso al agua. Eso genera problemas sanitarios, pero también afecta el desarrollo socioeconómico de muchas regiones, principalmente en zonas rurales o desérticas.

Lo que mucha gente no sabe, es que gran parte del agua dulce de las zonas áridas o semiáridas donde no hay ríos, ni lagos, está en las napas del subsuelo. Justo debajo de nuestros pies. Para acceder a esos reservorios, hay que cavar o perforar pozos de solo 10 metros en algunos lugares, o mayores profundidades en otros, y se llega a las reservas de agua subterránea, dado que el agua de la lluvia, de los arroyos y de los ríos se infiltra y penetra hacia el subsuelo, acumulándose en estas "napas" o acuíferos.

La tecnología para explorar, captar y extraer el agua del subsuelo es conocida desde la antigüedad. Ya los egipcios usaban sistemas de bombeo, mucho más rudimentarias, con tracción animal o humana. 

Actualmente en numerosos núcleos urbanos de la Argentina, especialmente en el NOA, se utiliza el agua de los acuíferos, que se extraen de pozos mediante bombas con motores eléctricos, pero en las zonas rurales de la Puna o la región chaqueña, es muy difícil conseguir ese suministro.

La pregunta entonces es: ¿Cómo hace una persona, por ejemplo en San Antonio de los Cobres o Fortín Dragones, para llegar a esas profundidades, encontrar agua y extraerla en forma práctica y sustentable?.

El Instituto Nacional de Tecnología industrial, a través de su Centro Regional Salta ha estudiado esta problemática, desarrollando técnicas de exploración y perforación tanto manual como mecánica adecuadas a las regiones áridas y semiáridas y encontrando que la forma más efectiva de extraer el agua del subsuelo en zonas inhóspitas es a través de paneles solares y electrobombas sumergibles. 

Con la tecnología para perforar los pozos e instalar los paneles solares, las bombas de extracción pueden funcionar sin necesidad de baterías, ni instalaciones accesorias. Sale el sol y empieza a salir "agua de las piedras". 

El agua que no se utiliza en el día, se almacena en tanques elevados para tenerla a disposición en la noche; de esta forma se acumula la energía solar en forma muy amigable con el ambiente. 

Hoy, esta tecnología limpia no tiene demasiadas complicaciones para su implementación, y su uso permitirá que este servicio básico, tan necesario para los dos tercios del territorio argentino, se realice de manera sencilla. El aprovechamiento del agua subterránea puede mejorar la calidad de vida de los habitantes, como así también, potenciar el enriquecimiento de las producciones e industrias regionales que hoy están estancadas por la incapacidad de acceder al agua. 

Nuestra intención es llegar a todas las zonas áridas de nuestro país e instalar estas pequeñas bombas de extracción a base de energía solar para que nadie se quede sin acceso al agua. 

Esta solución es parte del abanico de propuestas que el INTI viene generando desde hace 60 años en el camino de facilitar la transferencia de tecnología a lo largo de toda la geografía argentina.

(*) Geólogo, Doctor en Ciencias Geológicas. Área de Especialidad Hidrogeología del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

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