18/05/2017 El Salvador

Reabren el juicio penal contra un oficial del Ejército que participó en el asesinato de monseñor Romero

Un tribunal de El Salvador reabrió el proceso penal contra el capitán del ejército salvadoreño, Alvaro Rafael Saravia, refugiado en Estados Unidos y participante en el asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero cuando oficiaba misa en un hospital el 24 de marzo de 1980.



El Juzgado Cuarto de Instrucción de San Salvador, a cargo del juez Rigoberto Chicas, dejó sin efecto ayer el sobreseimiento decretado en 1993 al capitán en base a la Ley de Amnistía que anuló los procesos contra los delitos de lesa humanidad cometidos durante el conflicto interno en este país centroamericano (1980-1992), pero que fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) en julio de 2016.

Chicas consideró en su resolución que "es de carácter obligatorio" acatar la sentencia de la sala Constitucional de la CSJ para "así garantizar los derechos fundamentales de las víctimas".

El juez también mandó a la Fiscalía General de la República (FGR) a definir si el proceso "debe seguirse contra la persona ya imputada con carácter de procesado o contra otros a quienes no se les han formalizado cargos o no están debidamente individualizados", reportaron las agencias EFE y DPA.

El Informe de la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas de 1993 atribuye la autoría intelectual del magnicidio de Romero, entonces máximo jerarca de la Iglesia católica salvadoreña, al mayor del Ejército y fundador de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), ahora en la oposición, Roberto D'Aubisson, ya muerto.

Además, está probado que al momento del crimen D'Aubisson, recibía instrucción de militares argentinos que habían sido enviados a El Salvador por el entonces jefe del Ejército argentino, Roberto Viola.

Dicho informe también señala que en la planificación y ejecución del asesinato participaron, además de Álvaro Saravia, el capitán Eduardo Ávila, así como Fernando Sagrera y Mario Molina, entre otros, mientras que cables desclasificados de la CIA también mencionan a un oficial argentino.

Monseñor Romero, que se dedicó a reclamar a las Fuerzas Armadas y de seguridad salvadoreñas que terminaran con la brutal represión contra la población civil y otras violaciones de los derechos humanos, fue asesinado por un escuadrón militar cuando oficiaba misa en la pequeña capilla del hospital de cáncer La Divina Providencia, en San Salvador, y fue beatificado el 23 de mayo de 2015. 

El día antes de morir Romero dio un sermón premonitorio sobre su muerte, en el que llamaba a los soldados a no acatar órdenes de asesinar o torturar civiles. 

"A los soldados les digo que los campesinos son su gente y que tengan en cuenta el mandamiento No Matarás. Ninguna orden está por encima de la ley de Dios. En nombre de Dios, en nombre de este sufrido pueblo, les pido, les ruego, que paren con la represión", predicó. 

Al día siguiente del asesinato de Romero una bomba estalló en la catedral y francotiradores abrieron fuego contra la multitud que participaba de la procesión en su homenaje, con un saldo de seis muertos y decenas de heridos.

En ese conflicto civil murieron más de 75.000 personas y hubo miles de desaparecidos, además de varios millones de desplazados.