12/05/2017 Hurlingham

Un subcomisario de la Federal mató a un adolescente que le robó las tazas de las ruedas de su auto

El policía persiguió por varias cuadras al auto donde el ladrón se había subido y, al interceptarlo sacó su arma reglamentaria y efectuó al menos un disparo.

Un subcomisario de la Policía Federal Argentina (PFA) mató de un balazo a un adolescente de 17 años luego de perseguirlo diez cuadras con su auto porque le había robado las tazas del vehículo en la localidad bonaerense de Villa Tesei, partido de Hurlingham, informaron fuentes de la investigación.

Todo comenzó alrededor de las 12, cuando el efectivo, identificado como José Pérez Buscarolo (46), quien presta servicio en la División Investigaciones Patrimoniales de la fuerza, se encontraba en su casa y por una ventana advirtió que un joven le estaba robando las tazas de su Renault Logan, patente PFV917.

Tras cometer el hecho, el ladrón subió a un Renault Sandero en el que lo esperaba un cómplice y escapó a toda velocidad.
Según los voceros, el policía comenzó a perseguir al auto y a las 10 cuadras, al llegar a la esquina de las calles Cura Navarro y República de Siria, sacó su pistola reglamentaria calibre 9 milímetros y efectuó al menos un disparo.

De acuerdo a lo que pudieron establecer los primeros efectivos que llegaron al lugar, el balazo entró por el portón trasero del Sandero y el ladrón, que viajaba en el asiento del acompañante, recibió el impactó en la zona izquierda de la espalda y el proyectil le salió por el pecho.

El conductor y presunto cómplice del herido, detuvo el auto y si bien al lugar llegó asistencia médica, el profesional constató que el joven había fallecido allí mismo desangrado.

Las fuentes indicaron que la víctima es un adolescente identificado como Tiago Avalos (17) que no estaba armado ni tampoco el otro joven que lo acompañaba, que quedó demorado en la comisaría segunda de Villa Tesei.

Según las actuaciones preliminares efectuadas por efectivos de esa seccional, Pérez Buscarolo permaneció en el lugar del hecho hasta que ellos llegaron y luego fue aprehendido.

En tanto, los familiares del baleado se acercaron esta tarde al lugar del crimen conmocionados por la noticia y aguardaron a que fuera trasladado a la morgue judicial de Morón, donde se realizará la autopsia correspondiente.

Un joven vecino del lugar dijo que, a su entender, el disparo no se había producido en esa cuadra sino antes, porque él vive allí y no había escuchado nada.

El muchacho se mostró consternado por el hecho y dijo: “Son las tazas de un auto, ni siquiera le llevó el auto. Además, era un menor y no estaba armado”.

El caso quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción 6 de Morón, a cargo de María Silvana Bonini y Sergio Di Leo, que ordenó la aprehensión del subcomisario bajo la acusación de “homicidio agravado por su condición de miembro de una fuerza de seguridad”, que tiene una pena de prisión perpetua.

Buscarolo será indagado mañana y si bien hay que esperar la versión del policía, en caso de que acepte declarar, “por el momento no hay ningún elemento que indique que se tuvo que defender de una agresión”, indicó a Télam una fuente del caso.

En tanto, los fiscales dispusieron que, al ser el imputado un miembro de la PFA, los peritajes del caso los realicen expertos de la Gendarmería Nacional (GN), quienes esta tarde trabajaban en el lugar en busca de pistas que ayuden a esclarecer el hecho.

También los investigadores buscaban si en la zona hay cámaras de seguridad que pudieran haber captado alguna secuencia del hecho, ya sea cuando se inició, tuvo lugar la persecución o el final.

Este caso se asemeja al del Ingeniero Horacio Santos, quien el 16 de junio de 1990 persiguió a dos jóvenes que le habían robado un pasacasete de su cupé Renault Fuego en el barrio porteño de Vila Devoto y los mató.

Ese día, el ingeniero de por entonces 42 años y a quien le habían robado varias veces, estaba en una zapatería con su mujer cuando escuchó la alarma del auto, por lo que subió con su esposa al vehículo y persiguió a los ladrones, que iban en un Chevy.

Santos encerró a asaltantes y los mató, pese a que no estaban armados, lo cual originó un debate en la sociedad e hizo surgir el término “justiciero”.

En un primer fallo, Santos fue condenado a doce años de cárcel por homicidio simple pero luego se entendió que fue un caso de "exceso en la legítima defensa" y recibió tres años de cárcel en suspenso.